El caso de Kayley, residente de Manchester, Inglaterra, ha generado una alerta internacional sobre los efectos colaterales del vapeo en la salud pulmonar.
Tras iniciar el consumo de cigarrillos electrónicos a los 15 años con una frecuencia de hasta 600 inhalaciones semanales, la joven fue diagnosticada con cáncer pleural en fase terminal.
Los especialistas confirmaron que la enfermedad ha avanzado a un estado irreversible, otorgándole un pronóstico de vida de aproximadamente 18 meses.
La joven, quien presentó síntomas iniciales como tos con sangre y ronchas en la piel, busca actualmente acceder a tratamientos experimentales en Alemania.
A través de la difusión de su historia, pretende concientizar a las nuevas generaciones sobre la percepción errónea del vapeo como una alternativa inofensiva, subrayando el daño irreparable que estas sustancias pueden provocar en organismos jóvenes aún en proceso de desarrollo.